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La hernia y sus problemas

La hernia de disco, es un problema bastante común en personas de avanzada edad, aunque también puede dase en personas jóvenes, es menos frecuente. Aquí pondremos en común distintos tratamientos a los que acuden médicos y fisioterapeutas.

¿Qué es una hernia de disco?

Un disco herniado es la perforación del núcelo vertebral mediante su anillo fibroso. A lo largo de la columna, hay 23 discos que protegen gracias a su núcelo gelatinoso a las vértebras individuales que forman la columna. 

El disco se va desgastando constantemente con la edad y como consecuencia se sufre más riesgo a padecer una hernia.

La hernia puede aparecer en cualquier parte de la columna vertebral, pero la mayoría de casos suele aparecer en zonas lumbares. Estas hernias, tienen el nombre de hernia discal o lumbar. También hay casos en zonas cervicales y en menor número en la columna torácica.

¿Quién la padece?

Normalmente, la gente que más padece hernias discales, se encuentran en la franja de edad de entre 45 y 55 años, debido al desgaste que sufren los discos de la columna vertebral. También es debido a malas posturas, algún golpe de alta intensidad o accidente.

Síntomas

La hernia aparece con un dolor fuerte en la zona afectada. El dolor es constante y suele desviarse hacia las extremidades como satélite de ese dolor.  Como hemos mencionado anteriormente, hay tres tipos de hernia: lumbar, torácica y cervical.

En el caso de padecer una hernia lumbar, como su propio nombre indica, el dolor se manifiesta de manera intensa en la zona inferior de la espalda. Por el contrario, las hernias cervicales aparecen en la zona del cuello produciendo entumecimientos en los omóplatos y brazos. Finalmente, si el dolor se encuentra con epicentro en los costados, se trata de una de tipo torácica. Este último caso es muy raro que ocurran.

TRATAMIENTO

En este apartado, hay que tratar la hernia como la magnitud de la perturbación pida. Cada caso tiene sus complejidades y demanda un tratamiento que se adecue a la necesidad de la hernia. Por esto, podemos encontrar diferentes tipos, entre ellos, hallamos microcirugías, geles, técnicas de sutura especial para cerrar la grieta, terapias conservadoras como las infiltraciones que adormecen el dolor hasta hacerlo desaparecer en mayor medida. También se puede optar por un tratamiento más invasivo, como la descomprensión percutánea de disco láser (PLDD). Para casos más graves, se echa mano de trasplantes de células de disco para restaurar la elasticidad del mismo. Finalmente, en caso de que sea cervical, se suele hacer un trasplante de disco, que se reemplaza con una prótesis o una jaula.

A pesar de todos los tratamientos, las hernias discales pueden ser recurrentes y volver a resurgir, aunque el tratamiento funcionase anteriormente. Además, el ejercicio físico, o fortalecimiento, puede ser contraproducente si se realiza de manera inadecuada.

El tratamiento para la hernia discal recurrente necesita una atención especial. Muchos médicos intentan evitar que vuelva a aparecer el dolor con una cirugía agresiva, aunque es arriesgado por las consecuencias que pueden comportar en el futuro.

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